src='//load.sumome.com/'/> Gabriela Margall ~ Marisa Citeroni

martes, 30 de abril de 2013

Gabriela Margall

Esta vez tuve la suerte de poder entrevistar a una compatriota, y le agradezco la buena onda, como decimos acá. Les propongo conocer a:

Gabriela Margall




Quisiéramos conocerte ¿puedes decirnos quién es Gabriela Margall?

Gabriela Margall es una escritora de treinta y cinco años que ha publicado siete novelas dentro del marco de la novela romántico histórica. Es Profesora de Historia de la Universidad de Buenos Aires y también da seminarios y talleres de escritura y narrativa histórica.

¿Qué te inspiró a escribir: Si encuentro tu nombre en el fuego?

La primera idea de esa novela surgió de mis estudios en la carrera de Historia en la Universidad de Buenos Aires. Hay muchos estudios sobre los comerciantes del Buenos Aires virreinal y su importancia durante el período de las Invasiones Inglesas y la Revolución de Mayo. Lo mismo con los espías ingleses. Cuando leía sobre esa época me decía “acá hay tantas historias para contar” y así se fue definiendo la historia de Paula y Guillermo y también la de Jimena Torres del libro siguiente.

Sólo te has dedicado al histórico, ¿Es por tu profesión o simplemente no te gustan los otros géneros?

Me gusta escribir sobre el pasado, es lo que siempre me gustó y es en lo que me he formado. No creo que se trate de que no me gustan los otros géneros, es que siento que las cosas que tengo para decir y contar están siempre relacionadas con la Historia.

En tu página haces alusión a la hoja en blanco ¿Te suele pasar a vos, o simplemente cuando tienes la idea, no puedes para de escribir?

Nunca tuve miedo a la hoja en blanco, nunca me pasó. Cuando tengo una historia que contar enseguida empiezo a escribir, no tengo problema. Sí me han surgido problemas a la hora de continuar escribiendo, lo que se suele llamar “bloqueo de escritor”, y he logrado diseñar una estrategia para no trabarme en la escritura y es la de continuar escribiendo a pesar de todo.

¿Cuánto tiempo te lleva una obra completa terminada?

Como me dedico de manera profesional a la escritura, una novela me lleva entre siete y ocho meses. Pero repito, es de manera profesional, de modo que trabajo de lunes a viernes, de 10 a 22 hs. a veces, incluso sábados y domingos.

¿Qué opinas del fenómeno actual del romance paranormal (Vampiros) y erótico (SDMO)?

No puedo opinar porque no he leído ninguna novela dentro de esos géneros.

¿Cuáles son tus autoras preferidas, las que te inspiran?

Tengo autoras y autores preferidos, pero no funcionan como inspiración, sino como influencias. Entre ellos están: Edith Wharton, Jane Austen, Jorge Luis Borges, Manuel Puig entre otros muchos.

¿Alguno de tus libros te marcó más en tu vida escribirlo que otro?

Sí, Lo que no se nombra marcó un antes y un después dentro de mis libros. En ese libro pude encontrar realmente la voz que me identificaba como autora. Llevó mucho tiempo y paciencia pero después de esa novela, las novelas fueron distintas.

¿Algún libro que hayas leído, que te dejó esa marca por lo que siempre te acuerdas de él?

Sí, hay muchos libros que han dejado una huella profunda. Voy a nombrar tres pero seguramente hay más: La Odisea de Homero, Ficciones de Jorge Luis Borges y Boquitas pintadas de Manuel Puig.

¿Digital o papel, Editorial o auto publicación?

Papel y editorial. Es el camino más difícil, el más arduo, el más complejo, el que más requiere paciencia y trabajo y el que está más lleno de competidores y sujeto a la demanda de un mercado que suele ser muy inestable. Y al mismo tiempo es el camino más seguro y aún hoy, el más respetado.

¿Un consejo a los que empezamos a transitar este camino?

Mucha paciencia, muchas y variadas lecturas y mucho trabajo.

 Un placer contar con vos en mi blog, bienvenida y muchas gracias por tu amabilidad.

¡Gracias a vos por entrevistarme! ¡Un beso!






La hija del tirano

En esta extraordinaria novela –la continuación de La princesa de las Pampas- Gabriela Margall nos muestra cómo la fuerza del amor supera la turbulencia de los tiempos revueltos.
A comienzos de 1852, cae finalmente el gobierno de Juan Manuel de Rosas. Mientras que el Tirano viaja al exilio, los expulsados del antiguo régimen regresan a Buenos Aires. Sin embargo, muy pronto, la esperanza de una patria pacificada, libre de violencias y venganzas, se dará de bruces contra la realidad: peleas, insurrecciones y luchas fratricidas parecen no tener fin. Los Evans transitan las calles porteñas. Como muchos,  han esperado con ansias esta liberación. Pero este nuevo tiempo les traerá incertidumbres y dolores profundos. No solo se juega el destino de la Confederación: es la marea de la vida que viene a cobrarse viejas deudas, a agitar los días y las noches de los que fueron habitantes de “La Inglesa” y hoy no terminan de adaptarse a los ritmos de la ciudad.
Los tiempos han cambiado, sí. ¿Pero fue para mejor? Magdalena Ortiz de Rozas, Pablo, Laureana y Valentina Evans, Marcos, Carmelo Villafañe resistieron a los embates del rosismo, y ahora tendrán que hacerle frente al destino. A este puñado de entrañables criaturas se suma la figura del doctor Diego Varela, un exiliado en Montevideo, que reconstruirá de las ruinas su casa familiar y conocerá el amor como nunca antes.
En esta nueva partida, las cartas traerán tanta fortuna como desdicha a unos y a otros.  El cofre de los secretos se abrirá para dar a conocer la otra historia de Magdalena, que es también capaz de construir sobre las ruinas de su propio corazón.






La princesa de las pampas

Entre 1851 y 1852, el gobierno del Restaurador llega a su fin. El corazón de Buenos Aires es Palermo, donde Juan Manuel de Rosas dirige hasta los deseos de su hija Manuelita mientras resiste los embates de una oposición cada vez más organizada. En “La inglesa”, la estancia de los Evans, palpita otro país: el de la cría de mansas ovejas, el de un corazón unitario que participa secretamente en la resistencia, el de la convivencia armónica entre criados y patrones, el de un amor que no puede ser dicho y que deberá, como la patria, tomar otro destino.
Pablo Evans renuncia a sus sueños para sostener la estancia familiar, pero no renuncia al sueño de luchar por la patria que quiere.
 A su lado, Magdalena, una hermosa mulata de ojos claros, criada por los Evans como si fuera una hija más, enfrentará a los Colorados del Monte, desafiará todas las convenciones de la época y encontrará, casi por sorpresa, su verdadero amor. En su travesía, irá develando su verdadero origen.
Gabriela Margall pinta un fresco extraordinario de una época violenta, decisiva y perfecta, donde se gestan tanto la historia grande como la cotidiana, la secreta. Esa que se borda en la intimidad de las cocinas, las tertulias, las alcobas y las almas.






Los que esperan la lluvia
Hay gestos imperceptibles, que suceden a la vista de todos y que, sin embargo, son secretos. Un amor entre un esclavo y una joven de sociedad en la Buenos Aires de 1810 es otra forma de revolución: íntima, privada, dicha casi en un susurro.
Frente a las mayúsculas de la semana de mayo, de los próceres, Gabriela Margall nos ofrece una novela que se detiene en el detalle, en lo que permanece al margen de la historia, pero que, a su vez, la recrea: con las contradicciones de quienes proclaman la libertad, pero no pueden concedérsela a los suyos; con las contradicciones de una sociedad que quiere cambiar, pero que no se atreve a hacerlo del todo.
Narrada con una prosa lírica y descarnada a la vez, Los que esperan la lluvia le da voz a aquellos que pasan imperceptibles por nuestra historia: como el repiqueteo de una tormenta, como el sonido de tambores que suenan a los lejos.







Ojos Color Pampa
A fines del siglo XIX, en la Argentina que empezaba a adquirir una forma definitiva, era infrecuente que una mujer escribiera. Había, desde ya, excepciones. Voces que se destacaban, a pesar de la insularidad de su producción. Allí están Juana Manso, Rosa Guerra, Eduarda Mansilla y Juana Manuela Gorriti. A este grupo se suma ahora la historia de Amelia Saldaña. Amelia Saldaña, hija de una familia encumbrada que lo pierde todo, quiere ser escritora. Escribir, aquello que los otros ven solo como una obstinación, es lo que le permite seguir adelante. Aferrarse a la escritura es su patrimonio. Como parte del espíritu romántico de su tiempo, la vida de Amelia también será agitada, controvertida, llena de encrucijadas. En una época llena de dicotomías, nuestra escritora también encontrará las suyas: la literatura por encargo o la que se desea escribir; el amor de Alejandro, militar, o el de Juan Ignacio, literato; el silencio del seudónimo o la propia voz. Escrita con maestría, abordando la estética del folletín, la autora nos trae una novela sobre una mujer que quiere abrirse paso en un mundo de hombres, que no pretende deponer sus convicciones. Con una excelente reconstrucción histórica, Gabriela Margall, en su obra más ambiciosa, nos cuenta el relato de una mujer y de las elecciones a las que se enfrenta.






Si encuentro tu nombre en el fuego
La Historia suele olvidar las historias de los hombres y mujeres que participan de ella.
A principios del siglo XIX, Gran Bretaña encabeza la lucha contra Napoleón Bonaparte. Los ejércitos británicos conquistan extensos territorios y sus espías, hombres solitarios que trabajan para la Corona Británica, sirven a ese propósito. William Burton es uno de esos hombres: Capitán del Regimiento 71 de Cazadores Escoceses, temerario, aventurero y sin familia ni pasado por el que responder. Se ha infiltrado en los despachos de los más altos políticos europeos y en las recámaras de algunas de sus mujeres. Es por eso que, cuando lo envían a Buenos Aires, la misión le sabe a castigo: una ciudad alejada de todo, incluso de las delicias mundanas a las que está acostumbrado. No intuye que es allí donde va a tropezarse con Paula Yraola, una joven capaz de cambiar sus pensamientos y hasta de devolverle su pasado.
Paula forma parte de la sociedad porteña y los hombres más ilustres de la ciudad la consultan en su biblioteca, prendados de su belleza. A pesar de estar comprometida con un rico comerciante de Buenos Aires, cuando se tropieza con William, sus convicciones tambalean. Desde siempre ha creído en la libertad de los pueblos: ahora tiene que creer en la libertad de amar a quien desea. Aun si ese hombre es un invasor inglés.



¡¡¡ Muchas Gracias Gabriela Margall !!!

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